Saltar al contenido
AmantesDeVinos

¿Sabés cómo denomina un sommelier a la elección de un vino para una comida?

El maridaje es un proceso metafórico propio de nuestro lenguaje que tiene como objetivo casar a un varietal con determinada comida. La idea es acompañar un buen almuerzo o cena con un vino de calidad y así realzar tanto la bebida como la comida para un mejor disfrute. Se entiende que una buena conjunción entre el vino y la comida aumentará el placer de beber y comer en los comensales.

El vino evoluciona con la comida, su producción se profesionaliza y se institucionaliza al mismo tiempo que el sector culinario y esto da cuenta de una noción cultural propia de nosotros, que concibe a los buenos vinos como elementos esenciales a la hora de presentar la mesa. Incluso algunos historiadores, hablan de que las mismas tradiciones culinarias de los lugares se fueron desarrollando de la mano de los vinos, haciéndolo de forma compleja y paulatina a lo largo del tiempo.

Normalmente el sommelier se encarga de recomendar una buena combinación entre una comida –a veces pero no siempre- sofisticada y un buen vino. La noción principal que tienen en cuenta estos profesionales es el hecho de que determinados elementos que contienen algunas comidas y por supuesto, el vino, reaccionan de manera diferente en el momento de mezclarse. La textura y el sabor, por ejemplo, harán por medio de una combinación precisa, una experiencia más placentera para nuestro paladar.

El sommelier es entonces parte importante a la hora de concebir el disfrute de un vino de calidad de la mano de una buena comida. De él depende encontrar una forma creativa por medio de su conocimiento sobre la materia, de crear en el consumidor sensaciones nuevas a la hora de sentarse a la mesa.

La necesidad es la de crear una suerte de armonía entre un vino fino y determinada comida. Para ello, el profesional deberá encontrar dos elementos que sean acordes para fortalecer las capacidades de ambos siempre pensando en el disfrute de los consumidores.

En la actualidad, hay una clara concepción de parte de las personas amantes del buen vino, de que el universo de aromas y sabores propios de la bebida, pueden ser muy bien acompañados por las texturas, los aromas y los sabores culinarios. Determinados vinos, nos dan la posibilidad  de combinarlos con platos puntuales, logrando entonces una mejor conjunción de ambos.

De todo esto, se desprende la importancia del maridaje a la hora de disfrutar un vino fino, y al mismo tiempo el profesionalismo con  que el sommelier debe sugerir la decisión.