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Clasificación de Vinos según su Maduración

clasificación de vinos

Si hablamos de clasificación de vinos, encontramos una que los define en función de su maduración, es decir, tomando en cuenta su proceso de envejecimiento.

Tomando esto como base para su clasificación podemos dividirlos en vinos jóvenes, de crianza, de reserva y de gran reserva.

El proceso de envejecimiento o crianza es un proceso al que se somete a los distintos vinos con el fin de conferirles determinadas características que le otorguen un rasgo distintivo e intensifique sus propiedades.

Este proceso cuenta con dos fases, por un lado, la fase de oxidación, y por el otro, la fase reductiva. La primera parte del proceso se realiza en las barricas  de madera en las que el vino es guardado, debido al efecto del oxígeno, en ellas el vino es expuesto a diversas modificaciones en su composición de una manera natural.

La segunda etapa del envejecimiento está dada en la botella, en este momento, al no tener presencia de oxígeno, los componentes de la bebida reaccionan entre sí modificando su composición.

Dentro de estas dos etapas hay ciertos puntos a tener en cuenta que definitivamente alterarán de una u otra forma la composición del vino y darán lugar a una bebida de distinta calidad, sabor y cuerpo según su elección. En primer lugar se encuentra la elección de la madera para la primera etapa del envejecimiento.

La elección de la madera es esencial ya que la misma le otorga al vino sus taninos y valores aromáticos, éstos a medida que el tiempo pasa se funden con los taninos del vino. Las maderas que gozan de mejor reputación, para esta primera fase del proceso, son las de roble americano o roble francés. Asimismo, otras de las maderas más utilizadas son las del castaño, el raulí y el pino tea.

El vino permanece en las barricas por un período promedio de 6 meses, pasado ese tiempo se procede a traspasar el vino a otra barrica, el objetivo que aquí persiguen es el de separar el vino limpio de los residuos que se van acumulando en el fondo de la barrica, y, por otra parte, cierto respiro para el vino. En estas nuevas barricas el vino es guardado por el tiempo que cada productor requiera para lograr el punto ideal según la calidad de vino que esté buscando.

La segunda etapa del proceso de envejecimiento es la de reducción o crianza en botella. El vino es traspasado a las botellas, luego de esto, es almacenado en botelleros  en bodegas. Las mismas están ubicadas en un nivel más bajo que el del suelo, es decir, son subterráneas, estos lugares se caracterizan por presentar una reducida entrada de aire y no estar expuestos a cambios bruscos de temperatura. Asimismo, poseen una humedad intensa. En este lugar serán guardados en posición horizontal para lograr así que el corcho sea humedecido por la bebida y permita un cierre hermético. En esta segunda fase es donde el vino alcanza sus propiedades que lo dotan de una mayor complejidad y acabado. Los vinos pueden permanecer en esta fase por muchos años.

Con este conocimiento en mente procederé a delinear las diferencias, en función de su proceso de envejecimiento,  que es lo que determina la clasificación de vinos:

  • Vino joven: los vinos jóvenes también se denominan “vino del año”, esto significa que no pasan por el proceso de envejecimiento en barrica. Son los vinos que se producen para ser comercializados rápidamente. Y en caso de que pasen por barrica, lo hacen por un tiempo sumamente reducido.
  • Vino de crianza: En este caso el proceso de envejecimiento oscila entre el año y medio y los tres años, dependiendo de si es tinto, blanco o rosado.
  • Vino de reserva: igual que el anteriormente nombrado, varía su tiempo de envejecimiento en función de la cepa: entre tres y cuatro años.
  • Vino de Gran reserva: Aquí sólo se consideran las mejores cosechas. El tiempo adecuado oscila entre cinco y seis años.