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AmantesDeVinos

Esa antigua costumbre: Vino dulce

Si son de aquellos que disfrutan cada etapa del ritual de compartir la mesa con familiares y amigos, probablemente no les resultará desconocido la costumbre de servir un delicioso vino dulce junto con el postre.

Esta costumbre proviene de la época de los romanos y tuvo su momento de auge durante la época Victoriana, y decayó luego de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, aunque en menor medida muchos conservaron la costumbre.

En el caso de Argentina a partir de la década del noventa hubo una reactivación de vinos dulces, este tipo de vinos tenían la denominación de tardíos, y a éstos se sumaron los passitos y los vinos fortificados.

Actualmente, numerosas bodegas en todo el mundo elaboran vinos dulces de gran calidad y su consumo ha adquirido un nivel regular, esta respuesta favorable del mercado es lo que permite que su producción siga en aumento.

Los vinos dulces son aquellos que se elaboran con la uva de una cosecha tardía, esto es lo que le brinda a la cepa una concentración mayor de azúcar dando lugar al posterior sabor dulce de los vinos elaborados con ella. Otra manera de elaborar vinos dulces es suspendiendo la fermentación. En este caso los vinos resultantes son  más livianos.

El vino dulce natural se elabora con la cepa Moscatel, da como resultado vinos secos y aromáticos. Suele utilizarse en España para la elaboración del vino de licor mistela, un vino seco de aroma frutal y alto grado alcohólico.

¿Qué es lo que hace a un buen vino dulce?

Usualmente lo que hace que un vino dulce sea de calidad es el equilibrio perfecto entre azúcar, alcohol y acidez. La concentración de azúcar de los vinos dulces varía entre los 25 y los 200 grs de azúcar por litro de vino. En el caso de los vinos dulces naturales la graduación suele ser de 12, 5 %. Mientras que los vinos dulces fortificados suelen llegar hasta el 19 % de alcohol.

En Argentina la elaboración de vinos dulces está dada mayormente con base en uvas blancas como la Torrontés, la Gewürztraminer y la Riesling. De éstas surgen vinos frescos y jóvenes o de crianza dulces o muy dulces.

 

Dos tipos de vinos dulces

Tardíos: los tardíos son vinos elaborados con uvas blancas o tintas, entre las blancas se utilizan la Chardonnay, la Sauvignon Blanc y la Torrontés.

Apassimentados: famosos en Italia en la región de Valpolicella, son lo más novedoso en vinos dulces. Estos vinos se elaboran con uvas maduras que son deshidratadas en paseras. En ese proceso, las uvas pierden un 40% del agua que contienen. Se elaboran con un proceso similar al de los vinos estándar lo que le confiere una alta acidez.

Existen otros tipos de vinos dulces que se elaboran con la cosecha de la cepa tardía como es el caso del vino de hielo, que se conoce con distintos nombres en algunos países debido a que su modo de elaboración difiere del original, como así también el resultado en sabor, cuerpo y aroma. Generalmente los vinos tintos que son considerados dulces son los afrutados, entre los que se encuentran el Merlot, el Chianti y el Syrah. Asimismo, existen otros que tienen un porcentaje de licor que también se consideran dulces, pero hablaremos de ellos en otra ocasión.