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AmantesDeVinos

El vino y la literatura, una combinación exquisita

En el presente artículo proponemos una suerte de ejercicio reflexivo en el que se considera e igualmente se destaca la importancia de las producciones literarias relativas al vino. La propuesta se divide en dos partes: en primer lugar será preciso definir –a grandísimos rasgos- qué es la literatura y de qué cosas se ocupa; y en segundo lugar, compartir con todos ustedes un poema para tratar de entender –aunque de forma acotada-  una de las formas en que la literatura se encarga de reflejar esta alucinante cultura que hace a la identidad de los Amantes de vinos.  Ojalá la propuesta sea de su agrado.

Se sabe que el vino y por consiguiente la cultura que lo envuelve o contiene,  están fuertemente arraigados con nuestro quehacer como sociedad. La producción de vino y su consumo, puede decirse, forman parte de nuestra civilización desde tiempos inmemoriales y  –con matices considerables- tienen plena vigencia en la actualidad. Pero no sólo la producción industrial de vinos es importante a la hora de generar una determinada identificación de la bebida para con la gente que la estima. Por tal motivo, es preciso en este sentido destacar la importancia de las producciones literarias que se ocupan de la relación entre el vino y la sociedad en que él se gesta.

La literatura, como estamento del saber, es un arte de lo más complejo que utiliza como instrumento de creación a la palabra. De esta manera, hablar de la literatura implica hablar en concreto de producciones literarias destinadas a comunicar en letra viva lo que acontece en nuestra vida y nuestras emociones.

En este caso particular, hay un sinfín de obras literarias que se destacan por su contenido en relación a la temática de los vinos. Libros enteros de degustación, obras acabadas destinadas a reconocer el enorme arraigo de la bebida en nuestra cultura, manuales de producción y muchas otras producciones que giran en torno al fuerte proceso de identificación que de un tiempo a esta parte ha tenido la presente bebida con la ciudadanía, a lo largo y a lo ancho del planeta.

Por supuesto que la literatura está fuertemente ligada con la historia, y qué mejor que recaer en cómo se ocupa la misma, de una bebida que desde tiempos remotos forma parte de nuestra cultura.
En esta, la segunda parte de nuestra propuesta, compartimos con todos ustedes un poema escrito en forma de soneto por Jorge Luis Borges. El mismo es un ejemplo de lo anterior, es decir, es una de las formas en que el vino se ve reflejado por medio de la literatura:

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

Antes de despedirnos, una última apreciación. Si recuerdan, en este mismo blog han leído –en más de una oportunidad- consejos para llevar adelante una buena cata de vinos. Para realizar esa tarea, desde luego que es preciso reconocer por medio de los sentidos aquellas cualidades que hacen a un varietal. Al mismo tiempo, es sumamente importante tener la capacidad para compartir esa sensación con los demás, es decir, tener elementos concretos propios de nuestro vocabulario, que nos permitan adjetivar cabalmente esa experiencia.

La literatura -en este caso y en tantos otros- nos brinda herramientas más que elocuentes al respecto, y nos ayuda a entender aquella relación entrañable que de un tiempo a esta parte, el hombre ha establecido con el vino.