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AmantesDeVinos

El Syrah: leyendas sobre su origen

El vino, una bebida tradicional y tan antigua como el cristianismo, posee leyendas de todo origen a su alrededor. Algunas de éstas relativas al nacimiento del vino, otras a los rituales que alrededor de la bebida se practican. Mitos y leyendas sobre el vino  nos explican su origen y cómo ha llegado hasta nuestros días.

Entre tantas historias que se cuentan y llegan a nuestros oídos, las hay con mayor grado de veracidad y, otras, con un grado mayor de ficción que de realidad. Sea cual sea la manera en que hayan sido elaboradas, todas tienen algo en común. Las historias que se generan alrededor del vino tienen el poder de transportarnos a un mundo mágico que nos envuelve y nos brinda sensaciones únicas al momento de degustar un buen vino entre amigos.

Entre estas historias encontramos algunas relativas al Syrah. De esta cepa de gran calidad, que no requiere demasiada elaboración para brindar  buenos vinos, se cuentan numerosas historias. Centrándome en dos de ellas, voy a referirme primeramente a una leyenda persa que cuenta su origen de una manera romántica.

 

Leyenda de Djemchid

Dícese que en el año 4000 a. c. en un día soleado el Rey y semidiós Djemchid vio pasar a un ave planeando, la misma dejó caer a sus pies  unas semillas. El rey sorprendido por esto, decidió tomarlas y enterrarlas para ver que sucedía. Al tiempo, las semillas dieron origen a una frondosa planta que dio frutos. Esos frutos fueron cosechados y guardados en un depósito. Allí, las uvas comenzaron a fermentar y perfumar el lugar con su delicioso aroma.

Una de las esposas del rey, a pesar de ser su favorita, era de un carácter extremadamente celoso. Esto la llevó, en un instante de locura desatado por los celos, a buscar su propia muerte. Así, llegó al depósito real donde estaban las uvas fermentadas y al verlas supuso que se trataba de una poción venenosa. Con la firme idea de acabar con su vida, decidió beber el jugo de las uvas. Contrariamente a lo que ella esperaba, el vino la envolvió en sensaciones de alegría y comenzó a danzar y a cantar. Cuando el rey la encontró y notó que el jugo de las uvas era lo que había generado ese efecto, decidió darle nombre a la bebida y la llamó “Darou é sha”, el remedio del rey. De la derivación de esa palabra proviene el nombre de Shiraz o Sirah, el cepaje proveniente de la región de Persia.

 

Historia Francesa

La segunda versión nos habla sobre cómo este cepaje llega a Francia. Se cuenta que un soldado que había participado en la guerra de los cruzados, habiendo sobrevivido a tan crueles guerras decidió encomendar su vida a Dios. Así, se retiró a vivir como un ermitaño, a lo alto de una colina en la región de Ródano. Este soldado, llevaba consigo desde donde había partido, unas semillas de uvas. Una vez en la colina, comenzó a construir una capilla donde practicar su fe hacia Dios y, a su vez, realizó un huerto donde plantó dichas semillas, que con el tiempo dieron sus frutos. En la actualidad, esa colina es conocida como el Hermitage, está plenamente dotada de syrahs y es allí donde se producen  los mejores vinos realizados con este cepaje y en cuya cima yace una pequeña capilla.