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AmantesDeVinos

¿Cómo apreciar un vino?

Saber cuándo estamos frente a un buen vino se convierte a veces en la pregunta cuya respuesta es la más apreciada entre todas. Difícil es responderla y nuestra respuesta va a variar según el conocimiento que tengamos sobre vinos.
Asimismo, en ocasiones la presión del grupo nos limita y condiciona, y sobre todo si se trata de conocedores en la materia. Pero finalmente saber o no si se trata de un buen vino es algo tan íntimo y personal que va más allá de los parámetros establecidos.

 

¿Cómo apreciar un vino?

Podemos conocer mucho de vino o poco, pero la verdad es que lo que realmente nos guiará es nuestra percepción de la bebida. Y la manera en que nuestra perspectiva nos guía es en primer lugar poder responder dos preguntas esenciales.

Esas dos preguntas no se relacionan con que si el vino nos agradó o no sino con cuánto nos sedujo y por qué características. Tan sólo responder a esas dos preguntas bastará para determinar si estamos degustando un buen vino o no.

Entonces ¿en qué nos centraremos? para responder la tan aclamada pregunta sin presionarnos por el entorno y lograr ser fieles a nosotros mismos.

Primeramente debemos recordar que catar significa apreciar y analizar sensorialmente, en este caso un vino. Para esto utilizaremos tres sentidos, la vista, el olfato y el gusto.

Vamos a observar el color del vino, sentir el aroma y, por último, saborearlo. El color del vino nos brindará información sobre la edad del vino. Si el vino presenta un color rubí o cereza brillante, se tratará de un vino joven. Si el color es granate o teja se tratará de un vino de crianza.

En cuanto a la densidad del vino se relaciona con la graduación alcohólica, podemos medirla moviendo la copa en círculos. Si el vino se mueve lentamente, significa que posee una graduación alta y viceversa.

Oler el vino nos dará información sobre cepa, frutas, especias, intentaremos deducir a que huele y tratar de recordar y asociar con aromas que nos sean familiares.

Al beberlo debemos intentar localizar los sabores, asimismo, si nos da sensación de aspereza o suavidad en la boca. Si es dulce, amargo o ácido y percibiremos como los sabores se conjugan con los aromas.

Con estas tres simples cosas podemos empezar a apreciar un vino, existen detalles que nos brindan más precisión. Otra cuestión es el lenguaje a utilizar, pero forman parte de una cata profesional que tiene otros parámetros.

Lo descripto aquí es una guía para poder apreciar un vino, tomando en cuenta tres factores y de una manera sencilla, sin entrar en especificaciones.

Así bien podemos definir las sensaciones percibidas con un lenguaje propio y genuino que nos permita simplemente trasladar a los otros nuestra valoración del vino degustado.

Es una primera aproximación a una cata más concreta que nos diga con mayor exactitud que contiene el vino. Pero para llegar a eso será necesario primero encontrarse con los aromas, colores y sabores de una manera no restringida.

Luego y progresivamente se puede ir agregando vocabulario preciso, etapas del procedimiento de cata y demás especificaciones que nos convertirán en catadores expertos.