Historia y Origen del Vino

Historia y Nombre del Vino

La historia del vino es inseparable de la historia de la humanidad. El vino, fruto de la viña y del trabajo del hombre, no puede ser considerado como un simple bien de consumo. Compañero del hombre desde milenios, el vino es al mismo tiempo sagrado y profano. Es un valor de la civilización y un criterio de calidad de la vida. Constituye un bien cultural, un factor de la vida social y una condición del desarrollo económico. Pero también del progreso tecnológico y científico de numerosas regiones de Europa y el mundo.

Con respecto a eso, el vino tiene derechos que implican al mismo tiempo deberes por parte de los grupos humanos que contribuyen a las fases de su vida, desde su creación hasta su consumo, comprendiendo crianza, conservación, comercialización e intercambios.

Producto de la viña y de la acción de la naturaleza dentro del ámbito del terruño de una región, según las técnicas y usos leales y constantes de sus habitantes, la diversidad del vino y también la de los aguardientes de vino es extremadamente grande debido a la diversidad de las cepas, de los terruños, de los climas y del saber de los hombres. El vino, participa así en el patrimonio europeo introduciendo la incomparable multiplicidad de su aspecto, multiplicidad que son riqueza y privilegio excepcionales de Europa y de sus regiones y que pide de ellas una intervención de defensa y de salvaguardia cuya presente Carta, desea definir los principios.

Toda la Europa de las Regiones Vitícolas, apoyando a la profesión vitivinícola es la que debe, en efecto, afirmar, confirmar o definir para las instituciones competentes y los políticos que las dirigen, los principios del comportamiento profesional e institucional, tanto colectivo como privado que se comprometen a observar y hacer observar, llegado el caso, mediante un compromiso solidario para la defensa y promoción del vino y su cultura.

El nombre del vino

1 – Como el Hombre, el Vino posee un nombre que es el de su lugar de origen, la variedad de uva, y de aquel o aquellos que lo cultivan.
Obra de los hombres y de la tierra de una región, el vino siente orgullo de sus orígenes y de sus creadores y proclama sus nombres.
Un vino anónimo sería un vino que no osa decir su nombre.
Los vinos de consumo corriente también poseen su dignidad y no deben esconder su lugar de procedencia e identidad, sin generar confusiones con los vinos de Denominación de Origen de la misma región. Se elevarán así a un nivel superior donde la diversidad de calidades se aproximará, de forma natural, a la diversidad de las procedencias.
Una pluralidad de procedencias no es inconfesable. Un vino leal debe anunciarlas con franqueza. La etiqueta de un vino de mezcla mencionará las regiones de procedencia y las proporciones de sus componentes.

2 – Frente a las usurpaciones que sufre a menudo el nombre del vino, es momento de recordar la definición misma de la naturaleza del vino.
Sólo tienen derecho a la noble denominación de vino los productos provenientes de la fermentación de uva fresca, fruto de la Vitis-Vinífera o de los cruzamientos provenientes de ella, reconocidos por las instituciones competentes.
Es el caso también de los vinos rosados, que son productos, no de la mezcla de vino blanco y tinto, sino de una vinificación especifica, de los Vinos de mezcla, de los Vinos de aperitivo, Vinos generosos, Vinos de licor y de los vinos de aguja y vinos espumosos.

Los aguardientes, producto de la destilación del vino, revelan a la vez un patrimonio regional y europeo del Vino. Como el Vino, constituyen una parte importante de los recursos en las regiones vitícolas y a menudo son objeto de imitaciones, reclamando a escala europea medidas de protección y reconocimiento paralelas a todos los productos de la vid.

El objetivo del esfuerzo común

3 – El objetivo del esfuerzo común de los vitivinicultores y de todos los profesionales de la viña y el vino, así como de los destiladores, no puede ser otro que la mejora constante de la calidad, de la autenticidad y de la imagen cultural del vino.
Este esfuerzo común, pasa tanto por la atención que se prodiga a la lealtad y a la mejora de la calidad, como también por la defensa y la promoción de los vinos de mesa así como de los vinos de Denominación de Origen.

Pasa también por la defensa del honor del vino frente a una civilización que no es capaz de distinguir el uso del vino del abuso del alcohol. Prohibir sin discernimiento la promoción de los vinos, es sin duda alguna, negar una cultura y, finalmente, una civilización que ha dado origen a Europa. Es en todo caso, excluirla a una gran parte de los hombres, reservándola a una élite y a una minoría de conocedores. Es orientar a la humanidad hacia una falsa civilización, uniformante y extraña a Europa, de una bebida industrial universal.

La región, garantía de esta orientación Denominación de Origen y organización profesional

4 – Abordar los problemas vinícolas dentro de un ámbito regional, en un conjunto inter-regional, es la seguridad de la fidelidad a la cultura y la civilización del vino. Lo mismo vale para el vino como para los hombres y las regiones: sus relaciones no pueden ser consideradas de otra manera que a través del respeto de la personalidad y la naturaleza de cada uno.

5 – Pertenece a cada región, que respeta sus tradiciones, constatar y definir los hábitos locales, leales y constantes sobre las que se asientan las denominaciones de su incumbencia y las características de sus productos. (*)
El mantenimiento de la calidad y la especificidad del producto, la salvaguardia del patrimonio regional, la protección contra las eventuales usurpaciones, la defensa de los consumidores, imponen la promulgación de reglas correspondientes a esos usos.

Por todo ello, es preciso que cada región, cada zona de denominación de origen o de producción posea su propia organización adaptada a su tradición local, regional o nacional que puede ser interprofesional agrupando los principales integrantes del circuito vitivinícola.

6 – La Denominación de Origen es el nombre de un territorio que sirve para designar un vino de donde es originario y cuyos caracteres y cualidades específicas se deben esencialmente a la composición de factores naturales y de factores humanos propios de ese territorio. En los casos donde la tradición lo justifique, como es al caso de Oporto, el nombre geográfico puede corresponder a una unidad territorial, por ejemplo un pueblo, geográficamente menos importante que el territorio de donde proceden las materias primas utilizadas.

Esta Denominación de Origen es el resultado del esfuerzo de los productores de esa zona por producir un vino original y específico de término y de definir las reglas y criterios.
La definición de una Denominación de Origen implica no solamente el nombre geográfico, sino también las variedades, condiciones de producción, elaboración y acondicionado, así como de la áreas de producción o los terrenos aptos para producir el vino de la Denominación, tales como son consagrados, de manera precisa, por los usos locales, leales y constantes.

La Denominación de Origen y la constitución de la organización sobre la cual se fundamenta, responden a la voluntad de los productores de organizar con la ayuda y supervisión de los poderes públicos, un sistema por el cual se imponen una disciplina cuyo respeto es beneficioso para todos.

7 – La Denominación de Origen controlada es la garantía dada por una organización de productores pertenecientes a ese mismo origen y reconocidos por la autoridad pública, de que un vino posee el origen geográfico en cuestión, tanto en su producción como en su elaboración y presenta las cualidades y características que le corresponden, según las definiciones, reglas y criterios dados por la organización. La Denominación de Origen controlada se refiere además de la zona de producción y elaboración, a las variedades, a los procesos, tal como se hayan definido, a las áreas de producción, según estén delimitadas por la organización que otorga la denominación.

El origen debe ser controlado por la organización o la autoridad que acuerde o confirme la Denominación de Origen controlada. Las modalidades de control son parte integrante de las reglamentaciones de la Denominación en cuestión.
No es obligatorio pertenecer a una Denominación de Origen controlada. Se trata de una elección, con sus ventajas e inconvenientes.
Las marcas tradicionales deben ver sus derechos adquiridos respetados. No debe haber posible confusión entre una marca y una denominación de origen. Cuando la marca se aplica a una denominación de origen, ésta debe ser mencionada en la etiqueta y la presentación, de manera que la marca esté ligada a la denominación.
El consumidor debe estar protegido contra la utilización de una Denominación a la que un vino no tiene derecho, la utilización de indicaciones parecidas a las de una Denominación que se presten a confusión, las falsas indicaciones de procedencia, y otros engaños, falsificación y competencias desleales.

8 – Son a los organismos profesionales regionales así como los nacionales, europeos e internacionales, a quienes les incumbe la responsabilidad del buen funcionamiento del sistema, del que dependen tanto los intereses de los productores y profesionales de la viña y el vino, como de los consumidores.

En sus objetivos de buena gestión y de protección del patrimonio vitivinícola europeo, la Comunidad de Regiones Vitivinícolas de Europa, en el ámbito de la Conferencia Europea de Regiones Vitícolas, podrá, llegado el caso y por medios de sus órganos competentes, dirigir recomendaciones a este fin a los organismos regionales competentes cuya lista, establecida por los poderes públicos regionales, nacionales, europeos o internacionales, que figura en el anexo de la presente Carta y mantenida al día por el Comité Interprofesional de la Conferencia. De la misma manera podrá formular requerimientos a los poderes públicos competentes, principalmente por las infracciones constatadas o para proyectos de reglamento controvertidos.

Auto-disciplina, control mutuo y defensa en común

9 – El control mutuo de las prácticas de las diferentes regiones de Denominación o de producción, no debe tender a la uniformidad. Deberá llevar, a través de ellas, al respeto de las normas y de los principios básicos de producción y de crianza, definidos por ellas o practicados tradicionalmente.

10 – Deseosos de desarrollar la protección de las Denominaciones de Origen y asegurar la calidad de los vinos de país y vinos de mesa en Europa y en el Mundo, las regiones vitícolas europeas se empeñan en estimular y organizar un servicio de control internacional y de admitirlo en su territorio.

11 – Los controles y la defensa contra fraudes son necesarios para proteger a los consumidores como así también a los productores y comerciantes. Toda reglamentación para elaborar los vinos y aguardientes de calidad, según normas precisas, será vana si no hay vigilancia desde la salida del vino o del aguardiente de la bodega del productor y si no se organiza la persecución de la infracción.

12 – La defensa de la calidad pasa por un control de los rendimientos y de la naturaleza de las tierras, de las plantaciones y del establecimiento de los catastros vitícolas.
Todos los suelos, climas y latitudes no son aptos para el cultivo del viñedo y en consecuencia, a la producción del vino. Conviene limitar la extensión de la producción en las regiones que no son propicias por sus condiciones naturales.

No debe conseguirse la calidad causando perjuicios graves al medio ambiente y al patrimonio de la naturaleza. Orientar las investigaciones y las producciones en este sentido debería ser la principal preocupación de las industrias químicas.
Calidad y rendimiento pocas veces van conjuntamente. Un buen viticultor debe saber controlar sus rendimientos.
Pero la defensa de la calidad, no deberá justificar una disminución de superficies, vía el arranque, cuando se trate de vinos de calidad que constituyen legítimas fuentes de riqueza para una región.

13 – De la misma forma, las regiones vitícolas de Europa deben vigilar la protección de sus terruños y entorno contra las agresiones de la industria y de la urbanización.
En esta misma preocupación, de la defensa de los terruños y usos tradicionales que son parte integrante, las regiones vitícolas deben ejercer una vigilancia relacionada a las transferencias de propiedad que puedan tener como efecto de atentar contra los usos y las tradiciones que constituyen una característica de renombre del terruño y sus denominaciones.

De esta manera, la autoridad pública deberá cuidar de no hacer obstáculo, a través de legislaciones mal adaptadas, a la transferencia de la propiedad en el ámbito familiar.
De una manera general, las regiones vitícolas proclaman el derecho a la perpetuación de la especie para cada vino cuya calidad, mantenimiento, renovación en el transcurso de los tiempos, caracteriza la originalidad de un terruño. Pertenece a los poderes públicos y en particular a las instituciones europeas, el poner en marcha sistemáticamente de las políticas de promoción y de protección y las medidas de salvaguardia que las consecuencias, a veces destructoras de políticas generales y no diferenciadas de los precios y de las cantidades, causarían necesidad de aplicar en tal o cual región y por tal o cual territorio.

La Conferencia de las Regiones Vitícolas se impone el deber de contribuir, en lo que le concierne, a identificar las amenazas irreversibles que afectarían a cada entidad vitivinícola en sus especies, sus usos o terrenos y a estudiar las soluciones y medidas precisas y eficaces para remediarlas con el fin de apelar, en cada ocasión, a las autoridades regionales, nacionales e internacionales competentes.

Organización regional, comercialización y acondicionamiento

14 – Las regiones de producción, zona de denominación o no, deben poder definir las técnicas de comercialización que desean ver aplicadas a su propia producción incluso por los organismos comerciales de regiones consumidoras o intermediarias.
Por eso, no se deberá contestar el derecho a estipular la obligación del embotellado en las zonas de producción por razones de calidad y de fama de la Denominación.

15 – La etiqueta es la cédula de identificación de un vino. Debe llevar de forma clara y precisa el “nombre del vino”, de conformidad con el punto 1 de la Carta, evitando toda confusión sobre la naturaleza y el origen del vino.
Las normas de etiquetado deben ser uniformes para todas las regiones de Europa con objeto de no confundir a los consumidores y facilitar la elección de los vinos.

16 – El productor puede tener interés en incorporar una “contra-etiqueta” aportando informaciones complementarias más detalladas que le parezcan aptas para orientar al consumidor en la elección, principalmente en cuanto a características de vino, gusto, textura y origen varietal, graduación, duración optima de la conservación, temperatura de servicio, gastronomía y circunstancias de consumo, código de barras; y en cuanto al plano técnico, elementos del suelo o los rendimientos, y sobre el plano geográfico, situando la región y zona de producción, de conformidad a lo estipulado en la Carta.

Defensa y derechos del consumidor

17 – Es siendo mutuamente cuidadosos al respeto de las respectivas normas que los Comités Interprofesionales estarán en condiciones de asegurar una defensa cada vez más eficaz del consumidor y de hacer progresar simultáneamente calidad y autenticidad, consumo y conocimiento, para la mayor gloria de la cultura del vino.
Esta función de vigilancia y de control podrá extenderse a los precios de mercado como forma de asegurar la extensión progresiva de la cultura del vino.

Deberá considerar, también, las medidas proteccionistas de algunos países que defendiendo sus bebidas o sus vinos impiden a sus súbditos acceder a la universalidad de esta cultura así como, a las prácticas de algunos estados que hacen del vino y de los productos de la viña, el objeto privilegiado de una fiscalidad discriminatoria.
Para la consecución de este objetivo deberá buscarse una armonización a la baja de fiscalidades, así como la supresión sucesiva de los derechos de accisas no justificables y de manera general de todas las trabas a la libre circulación del vino.

18 – El esfuerzo común de los productores por la calidad y autenticidad implica idénticos deberes para el consumidor que debe elevarse al nivel del vino, rechazando la estandarización de los gustos. La personalidad de un vino exige del consumidor un comportamiento análogo. El gran vino, con carácter y personalidad, hace honor al carácter y personalidad del que lo bebe.
Un vino sin imperfección puede ser tan fastidioso como un ser humano sin defecto. Una imperfección puntual puede ser signo de una calidad fundamental, una turbidez no es necesariamente una tara profesional. El gusto moderno por la seguridad no debe hacer olvidar la calidad de vida. Un vino natural puede ser incómodo. Es difícilmente de calidad constante.

Las clasificaciones del vino, hacen perder sus constituyentes esenciales. La finalidad del progreso tecnológico no es la de extraer de la uva agua pura. El consumidor debe esperar del productor el control tanto de la tecnología moderna como del rendimiento de su viña.
A la inversa, el consumidor debe saber leer una etiqueta, no confundir grado alcohólico con calidad, conocer justamente las relaciones entre vinos y comidas, separar defectos y ventajas de la edad del vino y abstenerse de un consumo excesivo donde del uso de un bien cultural, que eleva al hombre, se pasa al abuso del alcohol que lo degrada.

19 – El consumidor tiene derecho a esperar mucho de los comités de cata oficiales y de los comités de denominación, pero debe también buscar el contacto con el productor, pedirle explicaciones y eventualmente visitarle en su viñedo. El progreso en el conocimiento del vino comporta para el consumidor un cierto reparto de riesgo con el productor. Demanda un esfuerzo continuo de formación e información.

Las Regiones Vitícolas de Europa consideran su deber enseñar a conocer y discernir las ventajas de los vinos de calidad y se comprometen a desarrollar, con este fin, en una empresa conjunta, un programa pedagógico, a escala de Europa, inserto en el marco de las estructuras comunes.

Un esfuerzo constante será realizado por la profesión, ayudada por los poderes públicos y los medios científicos, a fin de llevar al consumidor desde la época escolar, a discernir entre cultura del vino y alcoholismo y también a apreciar la función del vino en referencia a la salud y bienestar en determinadas ocasiones.

Las regiones y sus organizaciones profesionales colaboradores de las instituciones europeas

20 – Participando en el ámbito europeo, las opiniones de las instancias políticas y profesionales de las regiones vitícolas, tienen la ventaja de introducir los matices y variedades de las diversas realidades europeas.
Conviene en consecuencia que las instancias de la Conferencia Europea de Regiones Vitícolas se conviertan en colaboradores oficiales políticos en el proceso de decisiones de la Comisión Europea y en todos los organismos institucionales.

Es solamente a través la organización colectiva de los intereses y en el ámbito de diálogo interregional entre profesión y poderes públicos, al nivel europeo, que puede ser contemplado el conjunto de especificidades diversas de una producción, en la que conviene investigar y promover la calidad en colaboración con la investigación y la formación, y a la que podrá dotarse de una legislación europea adecuada.

Acerca de Adrián Vallejos 65 Articles
Editor y redactor de contenidos en mascotadomestica. Supervisor general de moderadores en Anunico. Sígueme en mi cuenta de Twitter @adrian_vallejos

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